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SANTIAGO, Chile
Somos un matrimonio católico chileno, compuesto por Juan Rajs Grzebien, Corredor de Propiedades y Helicicultor y Nina Mónica Ramírez Donders, Profesora de Religión y Moral, Habilitada en Filosofía y Educadora de Párvulos, nuestra intención es promover la Doctrina y Cultura Católicas. Para mí, Juan Rajs, mi mayor orgullo y mi gran inspiración es Ninita, mi esposa, mi Dulce y Tierno regalito de Jesús como yo la llamo, no ceso de alabar a Dios por habermela concedido desde la eternidad, para amarla, respetarla y cuidarla siempre.

viernes, 6 de septiembre de 2013

EVANGELIO DEL DOMINGO

XXIIIº DOMINGO DEL TIEMPO
COMÚN DE LA IGLESIA.



“EL AMOR Y SUS RENUNCIAS”.

DOMINGO 08 DE SEPTIEMBRE DE 2013
  


PRIMERA LECTURA.

TOMADA DEL LIBRO DE
LA SABIDURÍA 9,13-18

¿Qué hombre puede conocer los designios de Dios o hacerse una idea de lo que quiere el Señor? Los pensamientos de los mortales son indecisos y sus reflexiones, precarias, porque un cuerpo corruptible pesa sobre el alma y esta morada de arcilla oprime a la mente con muchas preocupaciones. Nos cuesta conjeturar lo que hay sobre la tierra, y lo que está a nuestro alcance lo descubrimos con esfuerzo; pero ¿quién ha explorado lo que está en el cielo? ¿Y quién habría conocido tu voluntad si Tú mismo no hubieras dado la Sabiduría y enviado desde lo alto tu santo espíritu? Así se enderezaron los caminos de los que están sobre la tierra, así aprendieron los hombres lo que te agrada y, por la Sabiduría, fueron salvados.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
90 (89), 3-6. 1-14. 17

R.:
¡Señor,
Tú has sido nuestro refugio!

Tú haces que los hombres
vuelvan al polvo, con sólo decirles:
“Vuelvan, seres humanos”.
Porque mil años son ante tus ojos como
 el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche  R.:


Tú los arrebatas, y son como un sueño,
como la hierba que brota de mañana:
por la mañana brota y florece,
y por la tarde se seca y se marchita R.: 

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
¡Vuélvete, Señor!
¿Hasta cuándo…?
Ten compasión de tus servidores  R.:

Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor;
que el Señor, nuestro Dios,
haga prosperar la obra de nuestras manos  R.:





SEGUNDA LECTURA.

TOMADA DE LA CARTA DEL APÒSTOL
SAN PABLO A FILEMÓN 9-10. 12-17

Querido hermano:

Yo, Pablo, ya anciano y ahora prisionero a causa de Cristo Jesús, te suplico en favor de mi hijo Onésimo, al que engendré en la prisión. Te lo envío como si fuera una parte de mi mismo ser. Con gusto lo hubiera retenido a mi lado, para que me sirviera en tu nombre mientras estoy prisionero a causa del Evangelio. Pero no he querido realizar nada sin tu consentimiento, para que el beneficio que me haces no sea forzado, sino voluntario. Tal vez, él se apartó de ti por un instante, a fin de que lo recuperes para siempre, no ya como un esclavo, sino como algo mucho mejor, como un hermano querido. Si es tan querido para mí, cuánto más lo será para ti, que estás unido a él por lazos humanos y en el Señor. Por eso, si me consideras un amigo, recíbelo como a mí mismo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

¡ALELUYA!

Que brille sobre mí la luz de tu rostro, y enséñame tus preceptos
(Sal 118, 135).

¡ALELUYA!

EVANGELIO.

EVANGELIO DE
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
SEGÚN SAN LUCAS 14, 25-33

Junto con Jesús iba un gran gentío, y Él, dándose vuelta, les dijo: Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. ¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: “Este comenzó a edificar y no pudo terminar”. ¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz. De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Palabra de Dios.
¡Gloria y honor a Ti, Señor Jesús!

LA RADICALIDAD DEL SEGUIMIENTO DE JESÚS.

Ser sabios de verdad

Este texto de la Sabiduría muestra cómo el hombre siente las limitaciones de su inteligencia, incluso cuando se esfuerza en el conocimiento de las cosas más cercanas y familiares, de aquellas que están al alcance de su mano. Con mayor razón siente su incapacidad cuando pretende llegar con su conocimiento a las cosas del cielo, que le son inaccesibles. De ahí que, para conocer los designios de Dios necesite que descienda sobre él el Espíritu de Dios. La sabiduría es un don de Dios. Evidentemente no se habla aquí de la sabiduría de los filósofos, de la sabiduría que nos hace doctos, o de la ciencia que nos “infla”; se habla de una sabiduría eminentemente práctica, de la sabiduría de la vida que conduce a la salvación integral. En este sentido, sabio es aquel que conoce la voluntad de Dios. La sabiduría que tiene relación con Dios, la experiencia de la fe, está por encima de las capacidades naturales del hombre. Ser hombre en plenitud es saber situarse en actitud de súplica hacia Dios.

Disponibles para Dios
y para todos

Sabiduría auténtica es la que hay que tener para comprender el evangelio de hoy: es muy exigente y radical. Hay dos frases que llaman poderosamente la atención: “el que no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío”; “el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío”. La traducción litúrgica de la primera frase refleja un cierto pudor. El texto griego no habla de posponer, sino de odiar. Realmente la frase suena muy fuerte: “Si alguno viene conmigo y no odia a.....”. No son afirmaciones fáciles de asimilar; y lo más grave del asunto es que no se trata de un pasaje aislado, sino de una constante a lo largo de todo el evangelio de Lucas: seguir a Jesús implica radicalidad. Jesús es un Señor incompatible con otros señoríos. Estas palabras no acaban de gustarnos y por eso les buscamos la vuelta, como sea y a cualquier precio. ¿Es posible que Jesús nos hable de odiar a los seres más queridos? Jesús no nos pide cosas inhumanas, nos pide que seamos humanos en plenitud, libres de las ataduras de nuestro egoísmo. Tenemos que empezar a descubrir que este odiar significa estar disponibles para Dios y para todos.

Libres para seguir a Jesús
con radicalidad

Hay dos pequeñas parábolas explicativas en el evangelio. Ambas tratan de empresas muy difíciles y problemáticas y, por ello mismo, hay que afrontarlas con seriedad y no a la ligera. Así es como hay que afrontar la difícil empresa de ser discípulo de Jesús. Las comparaciones que Jesús propone quieren evidenciar que hacerse discípulo de Cristo es una cosa seria: mejor no empezar, si no se está dispuesto a ir hasta el final. Jesús habla después de la cruz: es la pena de muerte impuesta por los romanos. Por último, el adiós a los bienes, a todos los bienes. Para ser sus discípulos, Jesús no nos pide que cumplamos los mandamientos, que seamos buenos. Nos pide que seamos absolutamente disponibles, que contemos con la posibilidad de la agresión y de la muerte decretada, que no tengamos la obsesión del dinero. Lo específico del hecho cristiano no es la moral. A algunos, Jesús les pide alejarse de los suyos y de los problemas familiares. A todos les muestra que nunca serán libres para responder a las llamadas de Dios, si se niegan a pensar en forma totalmente nueva los lazos familiares y el uso de su tiempo. Duras pueden parecer estas palabras, pero son evangelio de verdad.

Padre José Mª Martín, OSA
                   España
____________________

Jesús nos bendiga, a ustedes y a nosotros,
Nina y Juan.

viernes, 30 de agosto de 2013

EVANGELIO DEL DOMINGO

XXIIº DOMINGO DEL TIEMPO
COMÚN DE LA IGLESIA.




“LA GRANDEZA DE LA HUMILDAD”.

DOMINGO 1º DE SEPTIEMBRE DE 2013



PRIMERA LECTURA.

TOMADA DEL LIBRO DEL
ECLESIÁSTICO (SIRÁCIDES) 3, 17-18. 20. 28-29

Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios. Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor, porque el poder del Señor es grande y Él es glorificado por los humildes. No hay remedio para el mal del orgulloso, porque una planta maligna ha echado raíces en él. El corazón inteligente medita los proverbios y el sabio desea tener un oído atento.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
68 (67), 4-5. 6-7. 10-11

R.:
¡SEÑOR,
TÚ ERES BUENO CON LOS POBRES!

Los justos se regocijan,
gritan de gozo delante del Señor
 y se llenan de alegría.
 ¡Canten al Señor,
entonen un himno a su Nombre!
Su Nombre es “el Señor”  R.:


El Señor en su santa Morada
es padre de los huérfanos
y defensor de las viudas:
Él instala en un hogar a los solitarios
y hace salir con felicidad a los cautivos  R.:

Tú derramaste una lluvia generosa,
Señor: tu herencia estaba exhausta
y Tú la reconfortaste;
allí se estableció tu familia,
y Tú, Señor, la afianzarás
por tu bondad para con el pobre  R.:



SEGUNDA LECTURA.

TOMADA DE LA CARTA DEL A
LOS HEBREOS 12, 18-19. 22-24

Hermanos:

Ustedes no se han acercado a algo tangible: “fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, tempestad, sonido de trompeta, y un estruendo tal de palabras”, que aquéllos que lo escuchaban no quisieron que se les siguiera hablando. Ustedes, en cambio, se han acercado a la montaña de Sión, a la Ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, a una multitud de ángeles, a una fiesta solemne, a la asamblea de los primogénitos cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el Juez del universo, y a los espíritus de los justos que ya han llegado a la perfección, a Jesús, el mediador de la Nueva Alianza y a la sangre purificadora que habla más elocuentemente que la de Abel.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

¡ALELUYA!

“Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón”, dice el Señor
(Mt 11, 29ab).

¡ALELUYA!

EVANGELIO.

EVANGELIO DE
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
SEGÚN SAN LUCAS 14, 1. 7-14

Un   sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola: “Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: “Déjale el sitio”, y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar. Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: “Amigo, acércate más”, y así quedarás bien delante de todos los invitados. Porque todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado”. Después dijo al que lo había invitado: “Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!”

Palabra de Dios.
¡Gloria y honor a Ti, Señor Jesús!


EL VALOR DE LA HUMILDAD.

La humildad nos permite
encontrar a Dios y al hermano

El pasaje del Libro del Eclesiástico o Sirácides hace una reflexión sobre dos cualidades o virtudes humanas que inciden con claridad en la vida religiosa: la humildad y la caridad. El mensaje es claro: la actitud del verdadero humilde es más apreciable que la de aquel que derrocha sus bienes con orgullo. Esta humildad bíblica comporta tres aspectos. En primer lugar, la humildad es una justa apreciación del valor y de la grandeza del hombre. Sólo el que es humilde puede ver como grandes a los demás. Además, la humildad en la fe introduce al creyente en lo más hondo del mensaje: en Dios mismo. Finalmente, Dios recibe gloria por boca del humilde. El autor reflexiona por antítesis sobre el orgullo para mostrar el valor de la verdadera humildad. El orgullo es el mal fundamental y se manifiesta por la obstinación del corazón. Es incurable cuando se le ha dejado echar raíces y cuando se cierra al remedio. El que desprecia la vida de los demás, despreciará su propia vida y terminará despreciando al mismo Dios. Jesús ha mostrado un camino de este tipo cuando se ha propuesto como modelo de humildad evangélica.

Ser humilde es
andar en verdad”

El que es sabio desea una forma de ser capaz de discernir con exactitud y verdad lo que es él mismo y los demás. No es la humildad un falso esconder la cabeza debajo del ala, sino una justa apreciación de los demás y de sí mismo, así como una apertura hacia Dios porque nos sabemos limitados de verdad. Santa Teresa dio una buena definición de humildad: “Andar en verdad”. Ni más ni menos. Saber ser lo que uno es y saber luchar por ser lo que Dios espera que seamos. Aceptando la verdad. Viviendo verazmente. Sin enaltecerse, sin elevarse, sin darse importancia, sin engreírse, sin considerarse autosuficiente, etc. Aceptar la verdad pura y simplemente. Esta humildad es un valor evangélico y por eso Jesús emplea ahí una fórmula solemne: “Dichoso tú”, como una bienaventuranza más.

Jesús nos pide una
humildad de corazón

Era costumbre en aquellos tiempos y lugares invitar de vez en cuando a un rabino para conversar durante la comida sobre algún punto de interés religioso. En esta ocasión había allí otros invitados, amigos de este personaje y fariseos lo mismo que él. Y todos éstos “espiaban” a Jesús. Este detalle demuestra que no había sido invitado de corazón, sino únicamente como pretexto para ver si podían sorprenderle en algún fallo. Jesús ve cómo los comensales se disputan los primeros puestos. El deseo de figurar era una de los defectos típicos de los fariseos. Recordemos, sin embargo, que Jesús en la Ultima Cena ocuparía el último lugar, el de los siervos, y lavaría los pies a sus discípulos; recordemos, sobre todo, que al día siguiente descendería mucho más al ser colgado en la cruz entre dos ladrones y que, por eso mismo, fue exaltado a la diestra del Padre. Jesús nos pide una humildad de corazón, lo mismo que pide la conversión interior y no sólo exterior. Jesús quiere decir que el amor auténtico se muestra cuando se ejerce sin esperar recompensa alguna. El que invita a los pobres no puede esperar ser invitado por ellos en otra ocasión. Invitar a los pobres sería tanto como sentarse a la mesa de los pobres, solidarizarse con ellos, sería amarles de tal manera que uno pudiera esperar también entrar con ellos en el Reino que les ha sido prometido.

Padre José Mª Martín, OSA
                   España
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Jesús nos bendiga, a ustedes y a nosotros,
Nina y Juan.

martes, 27 de agosto de 2013

¡¡FELIZ SANTO, NINITA MÍA!!






¡¡¡Feliz Santo!!!!

A mi Dulce y tierna esposa Ninita, le deseo que el Señor Jesús la bendiga mucho, que la proteja y que la haga muy feliz junto a mi, su esposo que la adora Zbyszek.

Señor Jesús,
te damos gracias
porque has llenado
nuestros corazones
con Tu amor.

Porque a pesar de nuestras
enfermedades y las
dificultades de la vida,
nos mantienes unidos en Tu amor.

¡Gracias, Señor Jesús!

Sana y bendice a mi esposa,
Y hoy, en este día
27 de Agosto
en que celebra su santo,
le des mucha alegría y felicidad.

¡Que Jesús te bendiga  y proteja siempre!

Tuyo, siempre, tu Zbyszek.

viernes, 23 de agosto de 2013

EVANGELIO DEL DOMINGO

XXIº DOMINGO DEL TIEMPO
COMÚN DE LA IGLESIA.



“¿SON POCOS O MUCHOS?”.

DOMINGO 25 DE AGOSTO DE 2013 



PRIMERA LECTURA.

TOMADA DEL LIBRO DE
ISAÍAS 66, 18-21

Así habla el Señor: Yo mismo vendré a reunir a todas las naciones y a todas las lenguas, y ellas vendrán y verán mi gloria. Yo les, daré una señal, y a algunos de sus sobrevivientes los enviaré a las naciones extranjeras, a las costas lejanas que no han oído hablar de mí ni han visto mi gloria. Y ellos anunciarán mi gloria a las naciones. Ellos traerán a todos los hermanos de ustedes, como una ofrenda al Señor, hasta mi Montaña santa de Jerusalén. Los traerán en caballos, carros y literas, a lomo de mulas y en dromedarios –dice el Señor como los israelitas llevan la ofrenda a la Casa del Señor en un recipiente puro. Y también de entre ellos tomaré sacerdotes y levitas, dice el Señor.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
117 (116), 1-2

R.:
vAYAN POR TODO EL MUNDO
Y ANUNCIEN EL EVANGELIO.

¡Alaben al Señor, todas las naciones,
 glorifíquenlo, todos los pueblos!  R.:

Es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre R.:



SEGUNDA LECTURA.

TOMADA DE LA CARTA DEL A
LOS HEBREOS 12, 5-7. 11-13

Hermanos:

Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, y cuando te reprenda, no te desalientes. Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquél que recibe por hijo. Si ustedes tienen que sufrir es para su corrección; porque Dios los trata como a hijos, y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre? Es verdad que toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella. Por eso, “que recobren su vigor las manos que desfallecen y las rodillas que flaquean. Y ustedes, avancen por un camino llano”, para que el rengo no caiga, sino que se sane.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

¡ALELUYA!

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí”, dice el Señor
(Jn 14, 5).

¡ALELUYA!

EVANGELIO.

EVANGELIO DE
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
SEGÚN SAN LUCAS 13, 22-30

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?” Él respondió: “Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, los de afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”. Y él les responderá: “No sé de dónde son ustedes”. Entonces comenzarán a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas”. Pero él les dirá: “No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!” Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios. Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos”.

Palabra de Dios.
¡Gloria y honor a Ti, Señor Jesús!

UNA PUERTA ABIERTA A TODOS.

El mensaje de este texto
del Tercer Isaías
es claramente universalista

Israel descubrió el universalismo de la salvación en la dolorosa experiencia de su deportación a Babilonia, al vivir entre los gentiles. El libro de Isaías se cierra abriendo el horizonte de una visión ecuménica y misionera: Yahvé reunirá a todas las naciones vecinas y les manifestará su gloria. La palabra que ha sido enviada a todos los pueblos no volverá vacía. Utilizando todos los medios humanos de transporte, las naciones del mundo llevarán a Jerusalén a los hijos de Israel que estaban dispersos. Y esta gran repatriación será como una ofrenda a Yahvé y un reconocimiento de que Él es el Señor y Dios de las naciones. En recompensa, Yahvé elegirá también de entre los gentiles a sacerdotes y levitas. En adelante, todos serán pueblo elegido, un solo pueblo elegido.

La carta a los Hebreos
anima a ser fuertes en la fe
en medio de las dificultades

Las tribulaciones que padecemos deberían ser entendidas como una muestra de amor que Dios tiene a sus hijos. A nadie le gusta que le castiguen, pero un castigo justo y oportuno nos ayuda a alcanzar la verdadera paz y llevar una vida intachable. El autor del texto exhorta a sus lectores para que no se desanimen. Se dirige a unas comunidades cristianas en las que ya ha desaparecido el entusiasmo de los comienzos y empieza a notarse la vacilación ante las primeras dificultades y la persecución que padecen. La vida cristiana no es una vida en “un mundo feliz”, sino lucha y responsabilidad en medio de un mundo hostil que contradice al evangelio. El misterio del dolor y de los sufrimientos que tenemos que aguantar por causa del evangelio se hace más aceptable para los que creen de verdad en la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

 Puerta estrecha,
pero abierta a todos

A la pregunta que le hacen a Jesús, Éste no responde diciendo el número de gente que se va a salvar -si muchos o pocos- sino indicando cómo hay que actuar para formar parte de su comunidad. El acceso al Reino de Dios no es cosa fácil en principio, pues hay que esforzarse para entrar por la puerta estrecha, o lo que es igual, hay que hacerse violencia para hacer propia la opción por Jesús y ponerla en práctica en un mundo en el que los valores evangélicos no prevalecen. Para Jesús la cuestión no es, por tanto, salvarse, pues para esto, como le dijo al joven rico, basta con cumplir los mandamientos que miran al prójimo, sino adherirse o no a su mensaje para transformar el mundo, suplantando la injusticia que hay en él. La salvación, según Jesús, comienza por la puesta en práctica de los valores evangélicos, y no por la pertenencia a un determinado pueblo. Cualquiera, de oriente u occidente, del norte o del sur, del pueblo de Israel o no, podrá sentarse a la mesa en el banquete del reino de Dios, pues el reino es una comunidad de puerta estrecha, a la que se entra negando los valores mundanos que se oponen al evangelio, pero abierta para quien desee adherirse a su mensaje humanizador.

Lo que importa es
la adhesión al mensaje evangélico


De ahí que habrá primeros -los que desde siempre, perteneciendo al pueblo de Israel gozaron de ser “el pueblo elegido”, pero rechazaron el mensaje de Jesús- que serán últimos -como los paganos lo habían sido-, y habrá últimos -los paganos, excluidos según los judíos del reino de Dios- que serán primeros, a condición de que acepten por norma de vida el mensaje de Jesús. Dios ofrece su salvación a todos por igual. Ya no bastará con pertenecer a un pueblo, a una raza, a una cultura para considerarse salvado, ni la salvación será la cuestión más importante a debatir. La entrada en el reino o comunidad cristiana, que es puerta de salvación, se realizará por la opción personal y por la adhesión individual al mensaje vivido en la práctica de cada día. Quienes así lo hagan, pertenezcan o no al pueblo de Israel, ya están salvados en vida, pues han aprendido que la verdadera vida comienza cuando, como Jesús, nos comprometemos a darla para que los demás tengan vida abundante.

Padre José Mª Martín, OSA
                   España
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Jesús nos bendiga, a ustedes y a nosotros,
Nina y Juan.